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PRIMA MODOSA Las apariencias engañan bastante
El siguiente relato sucedió en
Madrid, durante dos meses estuve allí haciendo un curso, compartía piso con mi
prima Teresa, la cual estaba estudiando arquitectura en la Universidad Camilo
José Cela, para los gastos cooperábamos ambos. La relación era bastante
cordial, nos llevábamos muy bien y no había ningún tipo de problema. Teresa
tenía veinte años, era morena, pelo por los hombros, ojos marrones, guapa,
delgada, estatura media, con poco pecho, un culo decente, daba bastante morbo.
Pasados algunas semanas, un día cuando llegué a casa sorprendí a Teresa
fisgoneando en mi armario, con mi ropa interior, me quedé observándola un
tiempo y después hice como si entrase en casa haciendo ruido, no dije nada,
pero a partir de aquel momento empecé a fijarme más en ella. El tiempo pasaba,
todas las noches nos sentábamos frente a la televisión para charlar de
nuestras cosas, y de vez en cuando algunas intimidades poco profundas.
Un día, estaba desnudo en el cuarto de baño, terminándome de secar, con la
música puesta, cuando miré al espejo y a través de este me di cuenta que la
puerta comenzaba a abrirse, era mi prima, me miraba disimuladamente, pasaban los
minutos y permanecía allí, incluso pude observar como empezaba a tocarse los
pechos, la situación me excitaba y segundos después empecé a tocarme mi pene,
para después pasar a masturbarme, sabía que a ella le gustaba, así que lo
hacía dedicado a Teresa, seguí a mi ritmo hasta que empecé a masturbarme cada
vez mas frenéticamente, hasta que al rato salió mi semen, en ese momento ella
dio con la mano en la puerta sin querer, dirigí mi mirada hacia allí, la
miré, ella se sintió cortada y salió corriendo. Pasaron los días y no me
dijo nada, fue superando su vergüenza por lo sucedido.
Una noche estábamos hablando y viendo la televisión como siempre cuando de
repente mi prima me dijo que le había gustado mi pene, me dijo que el día del
cuarto de baño la puse a cien y que no dejaba de pensar en mi polla, sonreí y
enseguida cambiamos de tema de conversación. Cuando nos fuimos a dormir, no
podía pegar ojo, por lo que decidí jugármela y actuar, salí de mi
habitación solamente con mi slip y procurando no hacer ruido me dirigí hacia
su habitación, entré muy sigilosamente, no estaba en la cama, se encontraba al
lado del armario cambiándose de ropa, pude observa su espalda y su culito
desnudos, después se puso un diminuto tanga rojo, y un camisón negro. Segundos
después me fui hacia ella, empecé a despojarle de su camisón, ella sin oponer
mucha resistencia me pedía que no lo hiciera, mi deseo era enorme, le subí el
camisón y le quité el tanguita, dejando al aire su rasurado coño, me excitaba
ver como me pedía que la dejara, ya que estaba deseando de tener sexo conmigo,
introduje uno de mis dedos dentro de su coñito, moviéndolo en un fuerte
balanceo, la hizo estremecerse, empecé a jugar con mis dedos en su vagina, la
notaba cada vez más húmeda, sentía como su cuerpo se retorcía de placer,
gemía como una perra, le quité su camisón, tenía sus tetas delante mía, con
los pezones duros.
Una vez desnuda, la cogí del brazo y la puse en la cama a cuatro patas, me
quité mi slip y pasé mi polla por su rajita repetidas veces, hasta que le
clavé mi polla en su vagina, ella con cara de puta me pedía que la dejara,
estaba disfrutando, fui dándole cada vez más, me gustaba ver rebotar su
cuerpo, como me miraba con su cara de zorra por encima del hombro.
Pasado un tiempo la puse boca arriba con las piernas bien abiertas, la penetré
y ella disfrutaba recibiendo cada embestida mía, intercambiaba delicadas y
fuertes, me proporcionaba gran placer follarme a mi prima. Momentos después,
sentí como Teresa alcanzaba su orgasmo, sus labios apresaban mi polla, estaba
enloquecida. Tras esto le puse sus piernas en mis hombros y fui embistiéndola
más fuertes y más profundamente, en su cara se podía ver el sufrimiento y el
placer de cada penetración, me empezó a pedir por favor que me corriese, y
unos minutos después descargué todo mi semen dentro de su vagina, tras esto la
abracé y quedamos así un tiempo.
Descansamos unos minutos y pasado este periodo mi mano empezó a jugar con su
clítoris, pronto ella empezó a enloquecer, no hizo falta mucho, se movía como
una loca, gemía bastante, me rogaba que siguiera, que no parase, empezó a
coger mi polla y a jugar con ella muy bruscamente.
Empecé a lubricar mi dedo con sus flujos de la vagina, y después se lo metía
en su culito, así estuve un rato para después introducirle otro más, se
quejó un poco, pero a la vez se retorcía de placer, así que continué
follándome su culito con mis dos dedos, por sus gemidos y movimientos le
excitaba mucho, incluso me pedía que la follase otra vez, que me quería dentro
de ella, me encantaba follarme el culito de mi prima con mis deditos. Teresa
estaba boca arriba, nuevamente penetré su coñito, a un ritmo moderado iba
taladrando su vagina, acariciaba sus pechos, la besaba, mi prima levantaba su
cuerpo para poder sentirme más adentro, a cada movimiento le acompañaba su
gemido.
Minutos después saqué mi verga de su coñito y se la metí en su culito,
lentamente, estaba muy bien lubricado su ano y mi polla, entró la mitad sin
problemas, y después entera, ella soltó un quejido, yo empecé a follarme su
culito, ella levantaba las caderas, le encantaba el sexo anal, no podía creer
que mi prima la cual era muy modosita fuera tan perra, me pedía más, que
siguiera, que no acabase nunca, deseaba que estuviera dentro siempre, con mi
mano acariciaba su rajita y su clítoris, hasta que me dijo que se corría de
nuevo, aceleré y yo también llegué al orgasmo, le llené su culo de leche, ya
tenía ambos agujeros inundados, saqué mi polla y pude ver como le había
dilatado su culo.
Tras esto quedamos tendidos durante bastante tiempo sin movernos, con nuestros
abrazados, húmedos, esa noche la pasamos juntos, acostados en la misma cama, mi
prima y yo éramos felices.
Autor: FARY pabloeresmas@hotmail.com |  |
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